En uno de los proyectos en los que estamos trabajando actualmente hemos diseñado un pasillo de accesibilidad a zonas de juego de 1,5m de ancho, que recrea un paseo para recorrer todas las zonas del Splashpark, en cada zona de juego están adaptadas las alturas, los colores, y en sí la sensación del agua que funciona como un vínculo central en la actividad lúdica, ya que el contacto con el cuerpo genera una experiencia sensorial que se traduce en emociones e interacciones. El contacto con las texturas del agua, su temperatura y su sonido favorecen la inmersión en el juego.
Para la creación de estos espacios de juego accesibles e inclusivos, el Splashpark es la solución ideal porque fomentan el movimiento, la sociabilidad, la emoción, la coordinación, el razonamiento y la observación, todo ello en un espacio seguro, sin trepas, ni alturas de caídas.